lunes, abril 13, 2009

Elin Wägner, la mujer tras el Premio Nobel de Gabriela


Tras una ardua investigación, el poeta Sergio Badilla reveló cómo esta destacada escritora europea fue determinante en la obtención del galardón de nuestra poetisa regional, como miembro de la prestigiosa Academia Sueca

Armando Tapia Cortés
Diario El Día, Lunes 13 de abril de 2009, La Serena

Esta semana se celebraron 120 años del natalicio de Gabriela Mistral, la insigne poetisa elquina que llegó al más alto sitial mundial de la literatura, con la recordada e histórica obtención del Premio Nobel en Estocolmo en 1945.

Un reconocimiento cuyos méritos por supuesto pertenecen 100% a la autora de obras como los "Sonetos de la muerte", "Tala" y "Lagar". Sin embargo, hay una persona que fue determinante en aquel logro, cuyo respaldo propició el camino para que esta maestra nacida en Vicuña escribiera su nombre con letras doradas en la inmortalidad.

Sergio Badilla, destacado poeta nacional y analista político, que apareció como panelista en el programa "El Termómetro" de Chilevisión, es quien llegó a esta conclusión luego de arduas investigaciones. Y la Cuarta Región, la tierra de Gabriela, fue la primera en enterarse públicamente de las conclusiones de su trabajo, a través de un Panel Mistraliano que se realizó el martes por la noche en el municipio de La Serena, donde también estuvieron participando los poetas Julio Piñones y Walter Hoefler.

Según Badilla, en la elección del Premio Nobel siempre hay una o más personas que son determinantes. Ha pasado con todos. Pasó con Neruda y también con Gabriela Mistral. En este caso, la gran responsable fue una escritora, periodista, feminista y pacifista sueca. Su nombre completo era Elin Matilda Elisabet Wägner (1882-1949). "Ella va a ser la que se la jugó por completo para que Gabriela Mistral obtuviera el Premio Nobel de Literatura", sostuvo Badilla, siendo Elin Wagner en esos años miembro de la Academia Sueca.

PACIFISTA

Elin nació el 16 de mayo de 1882 en Lund, Suecia. Su madre murió de una repentina enfermedad, cuando apenas tenía tres años. Posteriormente se mudó a Nyköping, donde su padre tenía el puesto de director en una escuela secundaria. Luego, él ocupó ese cargo en un establecimiento de Helsingborg. Allí, una quinceañera Elin Wägner se fue ganando el respeto de sus compañeras por su brillante desempeño en el periódico escolar. En 1899, ganó un premio de cuento corto que organizaba un periódico dirigido a los jóvenes.

Wägner no tardó en desempeñarse como periodista, función que llevó a cabo de manera excelente en algunos periódicos y otras publicaciones. Pese a que tuvo que enfrentar momentos difíciles, como una ruptura amorosa que la dejó con depresión y un accidente fatal de su hermana, Elin siguió adelante de la mano de sus crónicas y varias columnas interesantes, como una en la que hacía alusión a los bajos salarios que recibían las mujeres en su país.

A contar de ese momento, los temas sociales fueron su prioridad, llegando a participar también en un movimiento para el sufragio femenino. Paralelamente iba desarrollando su carrera como escritora, abordando en sus novelas los mismos temas que le preocupaban en la vida real.

Casada con el periodista John Landquist, Wägner se transformó posteriormente en una ácida crítica de la guerra, integrando movimientos por la paz. El respeto por el trabajo literario y el ejemplo de esta pacifista la llevó a ser desde el año 1944 miembro de la Academia Sueca.

IDENTIFICADA

Elin Matilda Elisabet Wägner fue una de las creadoras del movimiento "Cuidemos la infancia" (Rädda Barnen), que desde Suecia se fue extendiendo al mundo como institución, abriendo oficinas y sedes en varios países. Fue así como esta mujer periodista, escritora, ecologista y pacifista, que según Sergio Badilla siempre se caracterizó "por su vinculación con la juventud y la posición feminista", descubrió la obra de Gabriela y se sintió identificada con ella.

En este sentido, para que llegaran a sus manos las obras de Gabriela fue muy importante el excelente trabajo del traductor Hjalmar Gullberg, Doctor en Letras y también miembro de la Academia Sueca. "Gran parte de las traducciones las hizo del francés. Él no hablaba español", consignó como dato Badilla.

Hjalmar se refirió a Gabriela en la entrega del Premio Nobel, señalando que "esta poetisa nos ofrece ella misma en propia mano maternal su brevaje, que tiene el gusto de la tierra y que apacigua la sed del corazón. Ha surgido de la fuente que manaba para Safo en una isla de Grecia y para Gabriela Mistral en el Valle de Elqui, la fuente de la poesía, que no se agotará jamás sobre la tierra".

Con papeles en mano, Sergio Badilla llegó a la conclusión, tras sus investigaciones, que Elin quedó encantada con los poemas y la postura como mujer de Gabriela frente a la sociedad. Ella la postuló al Premio Nobel antes de la Segunda Guerra Mundial. Terminado el conflicto, y tras el obligado receso en la entrega de estos reconocimientos, Elin siguió insistiendo en premiar a la poetisa elquina. Y así aconteció finalmente, coincidiendo el resto de la Academia Sueca en los grandes méritos de la Hija Ilustre del Valle de Elqui.

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