miércoles, noviembre 11, 2015

Secretos después de la muerte. Melker Garay y la literatura fantástica sueca

Lima: II Congreso Internacional de Narrativa Fantástica en Centro de estudios literarios Antonio Cornejo Polar (CELACP))
“Poéticas del tiempo: Consideraciones sobre lo fantástico y la ciencia ficción en Latinoamérica”  

Por Omar Pérez Santiago
24 de Octubre 2015

Uno de los temas preferidos de la literatura es la muerte. Uno de los temas preferidos de la literatura fantástica sueca es, quizá,  conocer los secretos que nos aguardan más allá de  la muerte, en el cielo o infierno. No es extraño entonces que la muerte  es, a lo menos, uno de los temas preferidos del escritor sueco, Melker Garay. El escritor sueco Melker Garay nació  en 1966 y ha publicado los libros Anotaciones secretas de un sacristán, El sepulturero y la muerte, MCV y la Rata, libros de literatura fantástica que han sido  traducidos al español, al francés, al rumano y al inglés. 

Melker Garay ha publicado físicamente  el libro MCV,  de cuatrocientas diez páginas, en que se repiten las letras MCV. Idea que Melker Garay tomo del cuento de Jorge Luis Borges, “La biblioteca de Babel”.


EMANUEL SWEDENBORG (1668-1772)

Conocemos en América  a la literatura fantástica sueca desde que el místico Emanuel Swedenborg fue incluido por Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares en la Antología de la Literatura Fantástica de 1940 con el texto Un teólogo en la muerte, un  fragmento  de su Arcana Coelestia. Hoy se cumplen 70 años desde la publicación que es, tal como dice el estudioso de este artefacto, el profesor, Daniel Zavala, una antología central en la literatura. Colocar a Swendenborg parecía un capricho de antologadores. La propiedad de Swedenborg como escritor de literatura fantástica fue  cuestionada por el francés Roger Caillois que, (en una carta del 7 de abril de 1941, que le  escribe a Victoria Ocampo) consideró a Swedenborg como un teólogo, no un creador de historias. “En cuanto a poner a Swedenborg, es increíble: nunca tuvo la intención de escribir literatura fantástica. Y si uno se ocupa de la literatura fantástica involuntaria, entonces puede empezarse con la Biblia y algunas otras obras del mismo tipo, bastante importantes”.

Pero la teología es una rama de la literatura fantástica, afirmó y reafirmó Borges.    “Los metafísicos de Tlön no buscan la verdad ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro. Juzgan que la metafísica es una rama de la literatura fantástica.” (1941)  “la filosofía y la teología, lo sospecho, dos especies de la literatura fantástica” (Nota al poema Las dos catedrales) (1981)

Desde entonces se discute en los congresos de literatura fantástica si la teología es o no literatura fantástica, tal como lo expresa el profesor mexicano, Omar Nieto.
De cualquier modo, invento borgiano o no, Swedenborg es un autor tremendamente influyente en muchos escritores.
El texto de Swedenborg en la Antología de 1940 trata sobre Melanchton, un sujeto que creía que para ingresar al cielo bastaba la fe, y que al morir se le asigna una casa similar a la que tenía. No sabía que ya estaba muerto y que su lugar no era el cielo.  El texto de Swedenborg  reafirma la  teoría de que el cielo y el infierno son estados del alma y depende de cada uno y como experto conocer sobre los secretos después de la muerte.

PER LAGERKVIST (1891-1974)

El premio Nobel de 1951 escribió en los años 20 dos libros de cuentos, La Eterna sonrisa (Det eviga leendet, 1920) e Historias Malignas (Onda sagor, 1924), cuentos fantásticos donde la muerte, con su sonrisa eterna es la gobernante de la humanidad. Los muertos, que son los protagonistas de esta historia, se sientan a conversar acerca de sus vidas, muchas veces mediocres, de sus virtudes y de sus defectos. La muerte de un héroe es un cuento corto donde  la gente se divierte cuando presencia un suicidio que incluso es trasmitido por televisión. La historia puede parecer insignificante hoy. Pero esta obra no es solo de la literatura fantástica, también es una obra de premonición. La sociedad del espectáculo ya paga para que la gente participe en arriesgadas maniobras televisivas.  El ascensor que bajo al infierno es un cuento donde una pareja va divertida en un ascensor, son amantes que no se dan cuenta que el ascensor se demora mucho en bajar. Cuando se abre la puerta, los espera el Diablo, han llegado al infierno.


STIG LARSSON (1955-)

Stig Larsson era uno de los escritores suecos más famosos a comienzos de los años 80. Había publicado numerosos poemarios, piezas de teatro y de cine, y novelas y cuentos.  Era considerado el autor que dio inicio al posmodernismo literario en Suecia con su novela Los autistas (Autisterna). Luego apareció  Stieg Larsson, un escritor de nombre parecido con su saga policial Millenium y  el detective Blomkist y la hacker Salander y al parecer, opacó en el mundo el nombre de Stig Larsson.
El año 1992 Stig Larsson publicó Om en död. Sobre un muerto, un extraordinario cuento que habla del mismo tema de Swedenborg, Un teólogo en la muerte, en que relata la extraña primera etapa de estar muerto.

MELKER GARAY (1966-)


En esta poderosa tradición se encuentra el autor Melker Garay.
“El sepulturero y la muerte” de Melker Garay es  un libro sobre la espiritualidad, escrito con elegancia, cultura y humor enraizado en la literatura mística.  El sepulturero y la muerte de Melker Garay contiene un prefacio, un epílogo y 28 capítulos en 200 páginas. El barbero Nikolai está recién muerto. Y sin embargo, alguien le ha solicitado que escriba la forma de pensar de un sepulturero, llamado Josef Kinski, un enterrador de oficio. Melker Garay escribe una literatura fantástica relacionada con la creación de personalidades, de caracteres profanos, con sus tragedias, su memoria, su soledad y con la altura del idioma.
El sepulturero y la muerte de Melker Garay es un libro sobre la espiritualidad, escrito con elegancia, cultura y humor. Creo que el libro está arraigado en una corriente literaria sueca muy principal, la tendencia de la literatura mística, quizá  la más poderosa de todas.

Pertenece, entre nosotros, a una corriente literaria onírica, mágica.  La corriente que moderniza la vieja escuela de los asuntos existenciales góticos, lo terrorífico, lo mágico, lo onírico o lo diabólico de la cultura popular.  Es una literatura fantástica relacionada con la creación de personalidades o caracteres profanos, con sus tragedias, su memoria, su soledad y con la altura del idioma. Narraciones que hablan sobre anécdotas supuestamente imposibles, pero que facultan para hablar sobre los límites de la realidad.
El barbero Nikolai está recién muerto. Y sin embargo, alguien, alguien, (quizá Dios), le ha solicitado que escriba la forma de pensar de un sepulturero, llamado Josef Kinski.
Josej Kinski es un enterrador de oficio. En su currículo se cuenta que ha cavado 2.300 tumbas y ha enterrado alrededor de 700 cadáveres. Posee en su escritorio una calavera que compró de ocasión.
Es imaginable, por tanto, que para un sepulturero de oficio como Joseph Kinski, el tema de la muerte sea un asunto muy serio y que está en todas las preocupaciones existenciales de su vida.
Es un personaje notable. Solitario y con aristas. Con un puñado de personas a su alrededor o en su recuerdo, como sus padres, Herman y Elizabeth, su abuelo Gunther, su colega Nestor y sus mascotas, la cacatúa Vicent y el pez Roland.
También es solitaria su hermana Margareta, con quien Josef se relaciona por cartas. Dentro de la cual juega ajedrez con su hermano. Es un guiño, creo. Este tema de jugar ajedrez en el marco de una conversación sobre la muerte, me lleva inmediatamente a la película de Igmar Bergman, el Séptimo Sello de 1957, donde el caballero cruzado, Antonius Block, para alargar su vida, juega ajedrez con la muerte. Idea que Bergman tomó del pintor medieval sueco Albert Pictor, sobre una imagen que se encuentra en la iglesia de Târby, cerca de Estocolmo. Igmar Bergman tuvo una recepción positiva en América del Sur, cuando  presentó Juventud divino tesoro, en el año 1952, en el festival de Punta del Este. El primer libro sobre Bergman fue editado también en el Mar del Plata, lo que refleja una afinidad con cierto espíritu del tango.
A través de los diarios de Kinski y de las cartas con su hermana, Nikolai reconstruye las preocupaciones del sepulturero.
El sepulturero es un lector de la biblia, de la mística medieval sueca Santa Brígida, de John Donne, del simbolista Maurice Maeterlinck, de Hoffman, Rimbaud y naturalmente, de Emanuel Swedenborg. Swedenborg se dedicó durante gran parte de su vida a las ciencias, donde hizo aportes notables. Después se realizó en las reflexiones sobre el cielo, los ángeles y Dios.
Uno podría imaginarse que el libro de Garay se iría en la línea de los llamados poetas del cementerio, poetas prerrománticos ingleses que abundaron en disgregaciones sobre la nocturnidad y la muerte en los cementerios y que continuó el maestro de lo macabro, el genial Edgar Allan Poe.
El libro El sepulturero y la muerte navega con elegancia en la línea de un cierto espiritualismo racional, con distancia y con ese controlado humor sueco, que siempre nos desconcierta.
Bajo este registro se tocan asuntos claves. Nombraré algunos:
Primero ¿Es la muerte buena o mala? ¿Hay que tenerle miedo a la muerte? Hay quienes ni siquiera se atreven a nombrarla. Los padres de Josef, Herman y Elizabeth, inspirados en Swedenborg creen que se abrirá un sello en el cielo, donde todo será bueno. Claro está, todo será bueno si es que uno no va a parar en el infierno.
Segundo: la muerte de los animales. Dueño de dos mascotas atípicas, un pez una cacatúa, la muerte de los animales es una preocupación para Kinski. El asunto se complica cuando el personaje Kinski tiene un pez muerto. Para Kinski es un problema. No lo tirará por el desagüe, como yo lo haría.
He ahí un problema.
Tercero. Ese tema del entierro de mascota es bonito comparado a este otro que aparece en el libro: el asunto de comer cadáveres. Ahora hay un gran movimiento animalista que ha puesto de moda este tema. Pero aquí en el libro se reflexiona y se nos pide reflexionar sobre la idea de alimentarnos de cadáveres.
Cuarto: la resurrección, o no. El misterio expresado por Ezequiel quien creía que adquiríamos nervios, carne, piel, en algún momento. Es claro que, como lo expresa Kinski en el libro de Garay, hay varios problemillas. Kinski tiene una calavera cuyo dueño vivió casi 30 años, según él averiguó. Esa es la edad, según los teólogos medievales, sería la edad de la resurrección promedio. Pero el asunto parece risible, pues ahora dentro de poco, la gente va para morirse a los cien años. Las expectativas de vida es uno de los grandes saltos de la humanidad. ¿Entonces? ¿Resucitaremos viejos, viejos?
El libro de Garay es de combustión lenta. Pues un párrafo lo detiene a uno en sus propias reflexiones. Por ejemplo.
El asunto de la eternidad. Llegará Dios y el Diablo. Llegaremos los justos y los injustos. Estarán los ángeles y los arcángeles. El día del juicio final ha llegado. Pesarán una a una nuestras almas. Y de modo preciso se sabrá la verdad. Y el resultado será para siempre.
La rata es el reciente libro de Melker Garay (2015) y son cuentos cortos fantásticos como en el cuento La Locomotora, donde la máquina sufre una crisis de identidad, y La Secta donde unos ancianos le dicen a la incrédula Sara que su alma pertenece a Dios.
Hay un gran interés por los temas de la espiritualidad. Estoy seguro que Melker Garay será interesante para muchos lectores.
  
BIBLIOGRAFIA
GARAY,Melker.
                            2013. Las anotaciones secretas de un sacristán
                            2014.  El Sepulturero y la muerte.
                            2014. MVC.
                            2015. La Rata.

BORGES, Jorge Luis.

1940. La Antología de la literatura fantástica.

1941. El Jardín de los senderos que se bifurcan. 

1981. La cifra. 1981.


NIETO ARROYO,
Omar Alfredo. 2015. El sistema de lo fantástico: la quintaesencia de la literatura (Universidad Autónoma de la Ciudad de México)

ZAVALA, Daniel. 2012. Borges en la conformación de la Antología de la literatura fantástica. México: Porrúa, 2012. 376 pp.


LAGERKVIST, Per.  1920. La Eterna sonrisa (Det eviga leendet, 1920)
                             1924. Historias Malignas (Onda sagor, 1924)
LARSSON, Stig. 1992. Sobre un muerto. (Om en död)

(Correspondance. Roger Caillois-Victoria Ocampo, eds. Odile Felgine, con la colab. de Laura Ayerza de Castilho, Stock, Paris, 1997, pp. 114-115


lunes, abril 06, 2015

La muerte del poeta según Enrique Lafourcade

Foto de Rossana Pizarro

Siempre me sorprende que al escritor chileno Enrique Lafourcade se le considere un provocador, o peor aún, un francotirador. “Es un irreverente”, dicen.

Ni provocador, ni francotirador, ni irreverente.
Lafourcade es un gran escritor, un artista de primera línea, enjundioso en algunas de sus obras, vigoroso como Truman Capote y su estilo copuchento y paródico del jet set, como en su libro “Plegarias Atendidas” o sus crónicas descaradas y encantadoras de “Música para Camaleones”.

Pero parece que en Chile, (un pueblo de sentimentales de vino y asado familiar, donde la patota, mientras se adoba, se falsea y se posa), se clasifica de francotirador a cualquier escritor que relate ciertas cosas con médula literaria.

De los trabajos literarios de Enrique Lafourcade (pues de esto se trata esta crónica: de literatura)  yo recuerdo dos con especial júbilo.

El primero es el cuento “La muerte del poeta”, que el mismo Lafourcade editó  en su antología del año 1959, “Cuentos de la Generación del 50”. (Lean aquí) El cuento es un divertimento sobre la muerte del poeta de Cartagena, Vicente Huidobro. Para mayor risa, el poeta en el cuento se llama Javier Corales.  Javier Corales llega en el tren a Cartagena y tacaño, para no pagar el taxi, tira pata hacia el cerro. En el camino le da un patatús, un ataque cerebral que lo tuvo agónico. Entonces llegaron a Cartagena los poetas a tomar vino y a hablar huevadas mientras Javier Corales agoniza. Javier Corales aun estaba vivo, pero los poetas ya estaban vestidos de negro, los miserables, y hablaban mal de los últimos poemas del agónico Javier Corales. Se reían de su “epistemopoética”. “Epistemopoética”. Ja ja ja. (Poetas chuleaos!).

La historia del cuento se parece a la historia real cuando, en 1949, Vicente Huidobro sufre una hemiplejia en Cartagena y de inmediato llegaron a allí, un lote de gente, entre ellos los poetas Braulio Arenas, Eduardo Anguita y otro grupo de jóvenes escritores sin obra. Allí había  entre ellos, dos enriques sin obra: Enrique Lihn  de 20 años y Enrique Lafourcade de 22. Huidobro estaba vivo y de pronto estaba muerto.

El cizañero cuento de Lafourcade me recordó otro cuento que yo también leí con morrocotudo placer, "Jonas o el artista en el trabajo" del Nobel, Albert Camus, que se había publicado dos años antes en 1957, en la colección “El exilio y el reino” y que pueden leer aquí. Es la historia de Jonas, un joven pintor que conoce el éxito y se envuelve en el “aparato cultural del arte”: críticos cínicos, pintores envidiosos, mecenas y las historias con mujeres. El protagonista de este relato escribe Camus al final: “era como esos hombres que mueren solos, en su casa, en medio del sueño, y, llegada la mañana, el timbre del teléfono suena insistente, enfebrecido, en la casa desierta, sobre un cuerpo sordo para siempre.”

Me gustan esos dos cuentos.
Tanto me gustaron esos cuentos de Lafourcade y de Camus, que yo hace muchos años atrás, (para que vean como son las cosas), escribí mi propia versión sobre el asunto del artista y sus miserias. Mi cuento también cizañero se llama “El poeta Chileno”, y está publicado en “Memorias de un chileno en Suecia” y que pueden leer aquí.  Es la historia de un taciturno joven poeta chileno que llega al Malmo, Suecia, cariacontecido porque otro poeta le había levantado su esposa y porque su librito recién autopublicado había sido un fracaso.

Para que vean no más.

La segunda obra de Lafourcade que yo admiro es su gran novela “La Fiesta del rey Acab”,  sobre la muerte de un dictador.

Ahora me acuerdo que hay una tercera cosa que admiro de Lafourcade. Son sus crónicas dominicales en El Mercurio, siempre literarias, siempre filudas, siempre agudas, siempre cultas. Cizañeras, venenosas como tiene que ser la literatura.
El admirado, notable y mordaz escritor Enrique Lafourcade está retirado en Coquimbo.

Finalmente, no caeré aquí en la otra gran afectación sentimental de escritores de medio pelo, ese desagradable mal gusto de lloriquear porque a Lafourcade no le dieron el Premio Nacional de literatura.

¡Métanse el Premio Nacional por la raja! 

jueves, abril 02, 2015

Los suecos son un pueblo terrible fome, según un extendido prejuicio

Hay un prejuicio que dice que los suecos son un pueblo terrible fome. Tan fome como el pueblo chileno. 

Una monomanía que echaron a correr los compañeros brasileños. Recuerdo que en las fiestas, suecos y chilenos nos encerrábamos en la cocina a beber vino tinto y a hablar cosas tristes. Hablábamos cosas tristes y melancólicas mientras los compañeros brasileños bailaban. Y al transcurrir la fiesta, nosotros, suecos y chilenos, más tristes y curaos y los compañeros brasileños más alegres y bailarines.
Los chilenos que llegamos alguna vez a Suecia, aprendimos rápidamente la tradición de sacarnos los zapatos al entrar a una casa, a pesar del olor a pata, y aprendimos a pagar religiosamente el impuesto mensual para ver la televisión abierta, el impuesto más difícil de controlar por Impuestos Internos. Chilenos tan fomes y comportados como los suecos. 

Nos mimetizamos fácil.
En esa época había cosas que sorprendían en Suecia. Recuerdo haber llamado por teléfono a su oficina al canciller sueco , por un asunto literario al que deseábamos invitar, y para mi sorpresa, el canciller Pierre Schori, fue el que contestó el teléfono en persona.
Era la misma época en que el rector de la Universidad de Lund, una de las más antiguas y prestigiosas de Europa, llegaba en la mañana a su trabajo en bicicleta y la estacionaba junto a las bicicletas de cientos de estudiantes.
Suecos fomes, digan ustedes si quieren, pero gratamente sencillos y cercanos.

Del mismo modo, creo que el humor en la literatura sueca, como en nuestra literatura, es escaso. O es un humor de coserías, leve y quisquilloso. Pero sin carcajadas. A lo más una sonrisa educada, similar al humor de la columna de Liberty Valance de la revista del sábado de El Mercurio.
Desgraciadamente, eso ocurre también con la literatura chilena clásica o con la narrativa de nuestros esforzados escritores jóvenes, a los cuales suelo leer de vez en cuando.
La risa parece que les da alergia en su literatura.

Pero ahora, entre el calor y los paseos del estío, acabo de terminar la novela “La analfabeta que era un genio de los números” del sueco Jonas Jonasson, en la traducción de Sofía Pascual Pape. La novela de 410 páginas es de una excepción notable. No todos los suecos son cabezones como Ingmar Bergman, ni sociales como Stieg Larsson. 

Esta una novela delirante. Si casi no parece sueco.
Jonasson es periodista y es autor de “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”, novela sobre la rebelión de un abuelo que se echa por la ventana a vivir otra vida, y que ya vendió 8 millones de ejemplares y fue hecha una película, que es la más vista en toda la historia del cine sueco.

La protagonista de “La analfabeta” se llama Nombeko Mayeki, nació en Soweto en 1961, limpiadora de letrinas públicas en el gueto de Johannesburgo, con habilidad innata para las matemáticas. Fue servidora de un inútil ingeniero de nombre Engeltbrecht Van der Westhuizen. La historia paralela la protagoniza Ingmar Qvist de Södertälje, un republicano bajo tutela moral del escritor Vilhelm Moberg. Ingmar tuvo dos hijos Holger 1 y Holger 2. 

En la novela de seis partes y 24 capítulos, aparecen una chica antisistema, un desertor de Vietnam, agentes del Mossad, de la CIA, el presidente chino, el primer ministro sueco Fredrick Reinfeld, el rey sueco Gustav Adolf, un rey sencillo y cercano, algo fome (si es sueco), pero es un campechano que le gusta beber cócteles.

Con un estilo directo, una novela que avanza rápido, con un humor desatinado, extravagante, muy poco sueco, muy poco sueco, pero muy recomendable.

miércoles, abril 01, 2015

Allende es Bacán, en Revista Archipiélago de la Universidad Autónoma de México

En la Revista Archipiélago de la Universidad Autónoma de México ha publicado articulo y entrevistas de leo Lobos sobre el TEATRO COMO RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA que pone en relieve la labor creativa del actor y director chileno Pablo Casals y del escritor Omar Pérez Santiago. Edición 86 — en Cultura UNAM.


lunes, febrero 02, 2015

Negrito no me hagas mal, novela -cómic

Negrito no me hagas mal, novela -cómic, Centro Nacional de Cómic. 2000

Breve historia del comic en Chile.

Breve historia del comic en Chile. Dibujantes, revistas y personajes, Editorial Universidad Bolivariana

Trompas de Falopio, novela

2007Trompas de Falopio novela. Editorial Universidad Bolivariana

Memorias eróticas de un chileno en Suecia, cuentos

1992: Memorias eróticas de un chileno en Suecia, cuentos, Editora Kipus & Aura Latina.

Primer Catalogo de artistas de San Joaquín: Desatados, Artistas de San Joaquín, 1994

1994: Desatados, Artistas de San Joaquín, I. Municipalidad de San Joaquín.

La Gerencia Cultural, Una visión operativa del trabajo cultural.

La Gerencia Cultural, Una visión operativa del trabajo cultural. Cuadernos de trabajo y estudios de la Secretaría General de Gobierno, Gobierno de Chile. 1992

jueves, enero 29, 2015

Mítica Pandilla de Malmö y los latinoamericanos. Anarquismo y Orden Punk y Dadá



El escritor chileno Omar Pérez Santiago había egresado de la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile. Después de haber vivido  en la clandestinidad durante la dictadura de Pinochet, se asiló en la embajada de Venzuela, y después de varios meses, llegó a Malmö. Allí, durante los años 80,  vivió su exilio en Malmö, una ciudad de 200 mil habitantes en el sur de Suecia.  En ese tiempo, se vinculó con  La Pandilla de Malmö, un mítico grupo de influencias Punk y Dadá, que pulsó las cuerdas de la cultura tradicional, y que pertenecía  a un movimiento de contracultura que era internacional y a la que estaban emocionalmente comunicados. Y toda nueva cultura reescribe el pasado. El sueco Clemens Altgård fue uno de fundadores. Esta es la reciente conversación con Omar Pérez Santiago

Clemens Altgard

Omar Pérez Santiago:  Recuerdo la primera vez que llegué a tu casa  en Vittemölle, Clemens, hablamos de unas bandas punk,  bebimos un “valioso” licor italiano y me regalaste tu libro Kristall-Skeppet, de traducciones de poemas del danés, Michael Strunge   (1958 – 1986).


Clemens Altgård: El licor italiano era probablemente Galliano, una bebida de moda en los años 80. También tengo un claro recuerdo de esa época. La recordamos como un momento muy divertido, cuando pasó mucho y todo parecía posible. Tu novela sobre  Malmö, por ejemplo, no por casualidad se llama “Malmö är litet”  (“Malmö es pequeño”).
Malmo ar Litet
Omar Pérez Santiago: Me gustaría que contaras algo sobre en qué momento surgió La pandilla de Malmö

Clemens Altgård: El surgimiento de la Pandilla de Malmö es una historia complicada, por supuesto. Y Håkan Sandell también tuvo parte en ella. Así que no me voy a tomar todo el crédito por ello. Se podría decir que yo y Håkan Sandell desarrollamos la idea, pero el nombre de la Pandilla de Malmö fue probablemente mi invención, si no recuerdo mal. El nombre la “Pandilla de Malmö” se usó por primera vez en 1986. Y pronto tuvimos contactos con algunos de los nuevos poetas daneses,  Michael Strunge y Søren Ulrik Thomsen.  Con Michael Strunge (1958 – 1986) nos juntaríamos esa semana que comenzó con su suicidio en 1986. ¿Fue algo que él había planeado? No, no lo creo.  Estaba enfermo, entonces, cuando sucedió. Varios años más tarde el poeta Martti Soutkari compró un libro en una librería de viejos. El libro tenía una carta y en la carta la novia de Strunge describe que pasó esa noche, cuando Strunge se arrojó por la ventana. Suena como algo salido de una novela, ¿no? Pero es realmente cierto. Strunge no estaba en sus cabales cuando se arrojó por la ventana. Pero también es cierto que él había escrito un poema que predecía el suicidio. El poema “A través del espejo”, describe el caso de la muerte.
“y mirar en un espejo que los años se han ido
en vaciarme de deseo
y  llenarme de temor a todo
y el amor que sólo  casi existe
mas, se siente vivaz, liviana la vida conducida por la muerte.”
Extraño.

Omar Pérez Santiago:  Tengo la clara sensación de que con los años la poesía de Strunge no ha perdido vitalidad.
Traducciones de Omar Perez Santiago
Clemens Altgård:  Con Strunge teníamos puntos de partida culturales parecidos a los nuestros – el punk y un fuerte interés en los primeros modernistas como Baudelaire y Rimbaud. La transformación, el cambio de la conciencia, eso era, brevemente el programa de  Strunge. Michael Strunge tenía una fuerte inspiración en  David Bowie, con quien Strunge literalmente estaba obsesionado. Inspirado por Bowie, Strunge había escrito una colección de poemas en prosa con diseños futuros. Se llamó Fremtidsminder (Memorias del futuro) y fue mi primer proyecto de traducción. Lo que no sospechábamos era lo profundo que esas figuras fantásticas de Bowie habían influenciado a  Strunge. Apenas podíamos imaginar que nuestro amigo Strunge pronto abandonaría el mundo. El 9 de marzo de 1986, Michael Strunge saltó por la ventana y de ese modo la muerte que había poetizado se convirtió en realidad. Así, a los 28-años de edad, Strunge finalmente fue un mito. Por siempre joven,  como la poesía de Ziggy Stardust. Si Michael Strunge estuviese vivo, probablemente también habría madurado, como hacen los poetas. Habría escrito otra poesía, estoy bastante seguro. Pero, como están las cosas, él seguirá siendo un eterno joven poeta. Y quizás por encima de todo, Strunge es un poeta que habla a los lectores jóvenes, aunque la gente  mayor puede leer los poemas con agrado.

Omar Pérez Santiago: Desde el punto de vista estético, la Pandilla de  Malmö descreyó de la poesía de los años 60 y  70 en Suecia. Pero también de la poesía de los años 50, como la poesía de Lasse Söderberg  (n. 1931) y  Tomás Tranströmer (n.1931). Mirado en perspectiva, tú estuviste cerca del simbolismo, del surrealismo y del imagismo.

Clemens Altgård:  Era el mismo conflicto aquí en Suecia y en Dinamarca entre la nueva “generación punk” o la generación “posmoderna” contra  la poesía realista de visión política, a menudo social, que surgió durante los años 60  y 70. Hubo excepciones en la poesía del 70, como el Grupo Vesubio, (Bruno K. Öijer, n. 1951) y su  aclamado anarquismo, el legado de Rimbaud y la poesía beatnik. Es también cierto que hubo cierto desacuerdo entre nosotros y la poesía modernista clásica, principalmente la celebrada metáfora como agente efectivo. Nos gustaban los simbolistas y surrealistas, sí. Imaginismo también, claro. Baudelaire era importante inicialmente.

Omar Pérez Santiago: Culturalmente hablando, el poeta Lasse Söderberg era fuerte en la poesía de Malmö en los años 80, entre las instituciones y los medios de comunicación, en particular. ¿Jugó algún rol la influencia de Lasse Söderberg?

Clemens Altgård Estuve con Lasse ayer por la noche en un lugar llamado “La esquina del Poeta”, en una velada poética sobre la poesía de  Joyce Carol Oates. Hablé un poco con Lasse y él me dijo que en ese momento sintió que había un cierto antagonismo. Éramos casi una amenaza. Pero, en realidad, él nos ayudó a salir a la luz. Naturalmente, Lasse desempeñó un gran papel y nos invitó al Festival de poesía que él organizaba!   Pero, en Estocolmo él no tenía mucha influencia. Nuestro avance en Estocolmo vino con Madeleine Grive (n. 1955) que nos publicó un gran reportaje en el diario Dagens Nyheter.

Omar Pérez Santiago:  Sí, recuerdo bien a la joven Madeleine Grive cuando visitó Malmö y tuvimos una velada en el Café Macondo de la Casa Latinoamericana de los hermanos Juan y Guillermo Moya. Madeleine había creado la revista 80-tal, un gran portal de la literatura de la época.     Socialmente hablando, la Pandilla de Malmö era un grupo que  jugaba a ser “poetas callejeros” y era evidente que Lasse Söderberg estaba un poco preocupado.


Clemens Altgård:  Ja, Ja! Sí,  eso era cierto. Yo nunca mencioné, por ejemplo, que yo tenía un título universitario, una licenciatura. Nuestra imagen era anti-académica. Poetas de la calle, absolutamente. Usábamos expresiones tales  como “educación de calle”. El nombre de Pandilla de Malmö  fue, por supuesto, también provocativo, y trajo asociaciones con la criminalidad. Del mismo modo que el hiphop juega con esas asociaciones. No es que escribiéramos “gangster rap”, pero los motivos de los poemas a veces podían ser de ese tipo. Se suponía que, obviamente, la generación de más edad se preocuparía! Lo hicimos  deliberadamente. Del mismo modo que tuvimos una especie de manifiesto en el estilo dadaísta, que en realidad no era mucho más que decir que habíamos venido a causar el caos! Por otra parte, hay un hilo que va del Dadá al Punk. Greil Marcus ha escrito sobre él en un excelente libro llamado Rastros de Carmín.
 Clemens Altgård, según José Luis Liard
Clemens Altgård, según José Luis Liard
Omar Pérez Santiago:  Sí,  “Las historias secretas del siglo xx”, un libro muy inteligente y bien escrito, sobre las corrientes alternativas, dadaísmo, popart, punk, como movimientos sociales que subvierten códigos y que repiten ciertos temas a través de la historia. A propósito de eso, también recuerdo estos afiches en tu casa, unos collage muy dadaístas.
collage de Carsten Regild
collage de Carsten Regild

Clemens Altgård:  Mis collages. Sí, había mucho Dada allí. Dadá, el surrealismo, de todo un poco, un poco de Pop Art también, creo.  Había también un par de posters de Carsten Regild (1941-1992). Regild era un heredero directo de Picabia. Aun me gusta mucho el arte de Regild.

Omar Pérez Santiago:  Había un espíritu regionalista también, de autonomía,  y de resentimiento anti Estocolmo, los periodistas de Estocolmo  miraban a Malmö como si estuviera en Africa.

Clemens Altgård:  Sí, estábamos en contra del centralismo de  Estocolmo y lo que queríamos era  empezar desde nuestro entorno, nuestra propia ciudad. Y, sobre todo,  Håkan Sandell y yo partíamos de un tipo de celebración de la periferia regional y geográfica. En cierto sentido, es verdad que la innovación poética a menudo proviene de la periferia. En el Reino Unido, es muy claro. Pero, cultivar lo regional, y escribir en una especie de “Escania” hecho en casa resultó ser un callejón sin salida. Hoy en día, tanto yo como Håkan Sandell nos hemos liberado de esos pensamientos en alto grado. Håkan está viviendo en Oslo, capital de Noruega. Yo me he quedado en Malmö y pienso en un Malmö multicultural, un crisol como un aspecto interesante e importante de la ciudad, como una especie de centro de Escania. La región en sí mismo tiene una cierta autonomía – Región de Escania.

Ruben Aguilera
Carlos Capelán
Carlos Capelán
Omar Pérez Santiago:  Gran parte del estilo de “poetas callejeros” creó simpatía y cierta alquimia también entre los inmigrantes y los refugiados de América Latina, como yo. Llegamos a Malmö desde la dictadura de Pinochet, y fue emocionante estar involucrado en algo estimulante.  Éramos jóvenes  latinoamericanos que veníamos de una gran derrota, como si nos hubiese caído la bomba de hidrógeno. Piensa que el poeta Rubén Aguilera (n. 1949) venía de sobrevivir  dos años en un campo de concentración. Yo mismo, había vivido una estresante vida  clandestina bajo la dictadura de Pinochet. Sentíamos que estábamos en el mismo barco, que también veníamos de la calle, tal vez no de una calle principal, pero sí de un callejón.  Además, había algo dadaísta o de los situacionistas en leer textos en  diferentes idiomas, tal como lo habían hecho los dadaístas originales, y nos sonaba vanguardista o cautivador. Quizá sonaba horrible, pero era potente hacerlo.  O recuerdo al artista uruguayo, de una obra muy punk,  Carlos Capelán, y su performance de quema de libros en el Konsthallen  de Malmö, cuando presentamos  una película que produjo el fotógrafo peruano Ricardo Arroyo sobre Jorge Luis Borges, La Novia de Borges.  O sus ilustraciones en nuestras revistas, dibujos muy de manchas, muy punk, del artista uruguayo, José Luis Liard. El arte nos había dicho que la vida tenía de nuevo un sentido.

Clemens Altgård:  Sí, nos hallamos muy pronto en una especie de comunidad. Todos somos “extraños” en la cultura sueca. Entonces pensé que había otro “salvajismo” en ustedes, y  una especie de herencia de la época barroca de la literatura española,  que no es realmente bien visto en el luterano clima literario sueco, de color protestante. Recordarás que hablé de eso a veces. Que el asceta sueco “IKEA ideal”, tenía sus raíces en la guerra de la cultura protestante contra los católicos durante la Contrarreforma, cuando el estilo barroco era el arma “secreta” del Papa. Que “era absurdo” y sigue siendo un proverbio sueco al decir que algo es malo o incorrecto. La historia ha dejado su huella en el lenguaje y también en la manera de pensar. Pero eso está cambiando. Aunque lleva su tiempo.

Omar Pérez Santiago:  Sí. Con respecto a eso, yo recuerdo muy bien un sábado que organizamos una velada literaria en la casa de la juventud en Norra Skolgatan. Propuse iniciar la velada con una bella morena y bailarina de samba brasileña, que vivía en Copenhague. Mi amigo, el saxofonista  del Río de la Plata, José Luis Liard, tenía una pequeña banda y comenzaron a tocar ritmos brasileños y yo hago entrar a escena a la morena voluptuosa  y sus plumas, bajo la música de Liard. Hubo un silencio temible en el público. Yo pensé: a estos suecos luteranos no los conmueve nada. Al rato se me acerca el administrador de la Casa de la Juventud y me dice eufórico: Se llenó el local, tuvimos que cerrar y aún hay una fila de gente que da vuelta la cuadra y que quiere entrar. Por los grandes ventanales, la gente había visto el show de la hermosa brasileña y se había corrido la voz de inmediato. Ahí descubrí que los suecos también tienen sentimientos calientes, je je je.
Y ahora, el tiempo siguió su marcha inevitable, Clemens ¿Cómo es tu  relación con los nuevos poetas jóvenes de Malmö hoy?
          
                                                 
Jose Luis Liard


La Pandilla de Malmo

Clemens Altgård:  La poesía en Suecia ha cambiado mucho durante lo primera década del siglo XXI.  El Language poetry o el idioma materialista se convirtió en la gran moda en las páginas de cultura. Así que la poesía escrita se hizo más experimental, “académica”. Pero, La Pandilla de Malmö es ajena a ambas escuelas. Del mismo modo, sé que Hakan Sandelll odia la Poetry Slam, porque él piensa que es una perversión populista de lo que la poesía debe o puede ser. Yo mismo vi con frialdad a  los nuevos que vinieron y he escrito principalmente sobre la prosa o la poesía extranjera en traducción. En los últimos años, sin embargo, trato de tener una actitud más curiosa y abierta, incluso hacia la poesía que no está de acuerdo con mis propios ideales. No quiero caer en la trampa de la edad, que no les gusta nada nuevo ni nada de lo que los jóvenes hacen. Hay que tratar de tener la mente abierta. Pero, por lo general no soy demasiado aficionado a la poesía  demasiado programática. O académica para el papel. A través de los nuevos medios sociales como Facebook he estado en contacto con poetas de todo tipo de lugares. Algunos de ellos son jóvenes y la geografía es menos importante. Pero en términos de motivo,  mi ciudad tiene significado para mí. Se trata de tener una relación más profunda con las cosas que uno escribe. Si escribo sobre un lugar que nunca he estado antes, tengo la mirada de un turista, que ve sólo ciertas cosas. Pero después de cinco años en un lugar, se puede ver la ciudad de una manera diferente. Creo que ya sabes lo que quiero decir. Y tengo contacto con algunos poetas jóvenes muy talentosos que, hasta ahora o generalmente, sólo publican en la web. Antes había esténcils,  fanzines y hoy en día hay revistas digitales. Es una escena que está creciendo.
Portada de La pandilla de Malmö
Portada de La pandilla de Malmö
Clemens Altgård:  nacido en 1959 en Laholm, Suecia, poeta, crítico de arte, crítico literario y traductor. Debutó como poeta en 1986 con el libro Pandemonium.
Omar Pérez Santiago:  nacido en 1953 en Santiago de Chile. Fue creador de la editorial  Aura Latina. En 1990 publicó la antología La Pandilla de Malmö. Recientemente, publicó una colección de cuentos Nefilim Alhué y Otros Relatos Sobre la muerte y el libro “Introducción para Inquietos. Tomas Tranströmer. Premio Nobel 2011”,  Cinosargo Ediciones
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Omar Pérez Santiago en Club Fredman. Foto de Ricardo Arroyo